¿Por qué mi hijo se molesta cuando le digo “después” o “Ahora no”?

Por qué mi hijo se molesta cuando le digo “después” o “Ahora no”

Muchos padres manifiestan que hay ciertas palabras que irritan a sus chiquitos y esto los lleva a evitarlas o  tratar de darles una explicación sobre ellas, que pocas veces es efectiva. Las palabras más comunes que provocan rechazo en los menores son: “No” “Más tarde” “Después” “Ahora no” … y como estas palabras se asocian con el descartar una actividad muchos padres consideran que sus hijos son “malcriados” o “rebeldes” pues nunca se le puede negar algo sin que hagan un escándalo o un berrinche. Sin embargo, esa conclusión no toma en consideración la estructura de lenguaje de un menor (sobre todo si este tiene una condición del neurodesarrollo, como es el autismo) y pocas veces brinda soluciones efectivas para esta problemática, pues el evitar la palabra o castigar al menor no son opciones que edifiquen una conducta alternativa o que disminuya los berrinches a futuro. 

¿Qué implica la estructura del lenguaje?

No nos extenderemos a analizar todos los componentes, pero si brindaremos dos conceptos claves para entender esta situación estos son: los conceptos concretos y los conceptos abstractos. Al iniciar nuestro proceso de adquisición de lenguaje nosotros adquirimos múltiples conceptos concretos, estas son palabras que fácilmente podemos asociar a una imagen y un nombre. Estos conceptos concretos se comprenden rápidamente pues hay una imagen específica y única a la que asociarlo (Por ejemplo: Si escuchamos la palabra perro, inmediatamente nuestro cerebro evoca una imagen de un mamífero con cuatro patas, hocico, que hace “woof” etc.) La adquisición de los conceptos concretos suele ser relativamente sencilla pues únicamente se requiere de una memorización de patrones o asociaciones para obtenerlos. Esto sería el equivalente a memorizar las letras, los números, los animales, etc y estos conceptos se desarrollan en la infancia temprana, en la etapa del preescolar (principalmente en los grados de infantes y nursery) 

Una vez que el menor avanza en edad y posee suficientes conceptos concretos el nivel de complejidad de su lenguaje aumenta y se comienzan a desarrollar los conceptos abstractos. Estas son palabras que no poseen una imagen única a la cual asociar y como no son tangibles o visuales, nos toca analizar y desglosar su significado a través de la experiencia. (Algunos ejemplos de este tipo de conceptos abstractos serían: Ayer, malestar, tampoco, etc.) Estos conceptos abstractos se obtienen conforme el menor va avanzando en su educación (Ya en un prekínder o kínder) y se mezclan con los conceptos concretos a lo largo del día a día. (Por ejemplo: Una maestra en kínder puede decir a sus alumnos “A ver chicos, cuénteme qué harán el día de mañana en el acto del día del padre” combinando conceptos concretos con abstractos) 

¿Qué sucede con la estructura de lenguaje de un niño con autismo?

La mayoría de los chicos con TEA tienden a tener una facilidad por la adquisición de conceptos concretos, más que los abstractos y dicha habilidad puede ser una ventaja enorme al momento de memorizar datos o cosas fijas. Es por ello que muchos chicos con autismo tienen altas habilidades visuales o prefieren las ayudas visuales, y es lo mismo que lleva a muchos adultos o profesionales a considerar que los menores con autismo son superdotados pues pueden, por ejemplo, brindar los números del uno al mil sin ningún problema desde edades tempranas. Sin embargo, esta facilidad les puede jugar en contra cuando les toca interpretar situaciones o conceptos abstractos. Es por ello que palabras como “después” “ahora no” o “más tarde” pueden llegar a ser igual de frustrantes que un no, pues al no poder asociarlo con una imagen concreta lo asocian con aquella conducta más reciente a su pedido, que en estos casos es la negación de aquello que están solicitando.

Por qué mi hijo se molesta cuando le digo “después” o “Ahora no”

¿Qué puedo hacer para enseñarle a tolerar estas palabras?

Existen muchas maneras de hacerlo, todas relativamente sencillas y aplicables para cualquier entorno. Aquí te describimos algunas:

  1. Trabaja con el uso de temporizadores: Todos los celulares inteligentes traen en su sistema de reloj la opción del temporizador. Esta es una herramienta que te permite colocar un tiempo determinado y cuando le das al botón de comenzar, observar cómo se va disminuyendo gradualmente el tiempo establecido. Esta herramienta brinda una ayuda visual al menor del tiempo que debe de esperar para poder obtener aquello que desea. ¿Suena sencillo no? ¡Lo es! Lo único que debes de considerar es que para que el menor entienda que lo que colocas en el temporizador es un tiempo de espera, debes comenzar a entrenar la habilidad con tiempos cortos y luego irlos aumentando gradualmente. (Ejemplo: Primero le pides que espere treinta segundos y una vez culminados esos segundos brindas el elemento, luego de un par de intentos de treinta segundos colocas dos minutos y le das lo que desea hasta que transcurran esos dos minutos)
  2. Brinda pautas claras de las conductas o ejercicios a realizar: Si no te es práctico utilizar un temporizador porque las actividades que deseas hacer no se miden en cuanto a tiempo si no en cuanto a productividad, pues decirle al menor los criterios claros que debe de cumplir para poder obtener aquello que desea después. (Ejemplo: Te acercas a tu hijo le dices “Fulano, necesito que me digas el nombre de estas cinco tarjetas y luego nos podemos ir a descansar con ese juguete que tanto quieres. Recuerda que debes decir el nombre de las tarjetas en una voz suave, con tus manitas en las piernas y sentadito en tu silla. ¿Fácil no? Comencemos y al terminar estas cinco recibes el juguete que quieres”)
  3. Crea actividades de recreación para hacer más fácil la espera: Todos buscamos cosas que hacer cuando nos toca esperar. En el caso de la mayoría de los adultos es mediante el uso del celular o lecturas en salitas de espera. Si para un adulto, esperar sin hacer nada es tedioso, para un niño lo es aún más. ¿Qué podemos hacer en casos donde la espera es muy larga para utilizar un temporizador o no hay conductas que se puedan medir para obtener aquello que desea? En estos casos tú debes adelantarte y tener actividades placenteras planificadas para que el menor pueda esperar con facilidad. (Por ejemplo: Si le gustan los libros de conejo puedes llevar suficientes libros para que los lea mientras espera, o puedes llevarle un papel y lápiz para que dibuje conejos.) Si es importante considerar que estas actividades deben ser de interés para el menor, no puedes brindarle ejercicios de matemáticas para esperar, si es una actividad que ya de por si el menor rechaza, pues esto hará más tediosa la espera y evitará que mantengas el control sobre la situación.
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