¿Cómo hacer que mi alumno autista este sentado en clase?

Niño autista sentado en Clases - Clínica META - Li. Maria Jose Avila

Comenzaremos este blog pronunciando nuestra gran admiración para todas aquellas personas que trabajan en centros educativos, pues el ser maestra no es, y nunca ha sido una tarea sencilla. Se requiere de mucha entrega y energía de parte de aquellas que desempeñan esta noble profesión, además de tiempo y sacrificio que pocas veces es remunerado económicamente como se debería ¡Y la labor es mas ardua aun cuando se trabaja con pequeñines en edad de preescolar o primaria! Pues estos chiquitines demandan mayor atención y preparación para lograr mantenerlos entretenidos en un aula de clase.

Y es bajo esta línea de admiración y empatía que admitimos que puede ser una tarea difícil el tener a un alumno con una condición de base dentro de un aula de clase. Sobre todo, cuando la directiva escolar sigue exigiendo resultados óptimos y en ocasiones se niega a hacer adecuaciones para apoyar al alumno. Así mismo, somos conscientes que no es inusual que cuando un psicólogo acude a un centro a realizar una observación se encuentra con una docente que no posee o conoce las herramientas para manejar este tipo de casos y su lucha se centra principalmente en lograr que el menor “permanezca sentado” mientras ella imparte la clase.

Este objetivo suele venir desde un lugar de cariño y un deseo firme de apoyar, pues muchas veces se considera que si el alumno esta sentado, es porque esta prestando atención, sin embargo, esto no necesariamente es así por lo que el día de hoy nos centraremos en tres preguntas para poder apoyar a los docentes que tienen esta lucha con sus chiquitos atípicos:

  1. ¿Por qué a mi alumno autista le cuesta permanecer sentado?
  2. ¿Cuál debería ser mi principal objetivo para poder apoyarle?
  3. ¿Cómo logro que permanezca sentado y que aprenda?

¿Por qué mi alumno tiene tanta dificultad para permanecer sentado?

Hemos de comenzar por reconocer que existen muchas variables a considerar cuando tenemos un diagnóstico de autismo en un alumno. Algunas son:

  1. Las necesidades sensoriales: Los menores con autismo suelen tener dificultades con sus sistemas sensoriales, pueden ser hipo (tienen dificultad para percibir cosas a través de sus sentidos) o hipersensibles (sus niveles de sensibilidad son muy elevados y perciben las cosas con mucha facilidad) o incluso ambos. Estas diferencias pueden hacer que la “simple tarea” de permanecer sentado sea difícil porque presentan una hipersensibilidad auditiva que les molesta, porque les genera dolor la textura de la silla, porque la postura que deben de tener es cansada después de un periodo determinado de tiempo, etc.
  2. El control muscular: Muchos chicos con condiciones del neurodesarrollo suelen tener dificultades para regular su tono muscular (la gran mayoría rechaza las actividades físicas por el nivel de dificultad que supone para ellos) y en algunos casos pueden llegar a ser hasta hipotónicos (Esto implica que sus musculo estén más “blanditos”). Un bajo tono muscular a nivel de tronco hace que actividades cotidianas como coordinación de respiración y postura sean complicadas, por lo que permanecer sentados puede ser agotador (a nivel físico) después de un tiempo.
  3. La comprensión y la estructura de su lenguaje: Es importante recordar que el lenguaje de un menor con autismo suele ser concreto (es decir, poseen mayores capacidades para actividades de memorización que actividades de análisis) esto puede llevar a que una clase donde se tengan debates, conversaciones abiertas o redacciones sea excesivamente compleja y les lleve a perder el interés rápidamente en el tema, lo que facilitaría que un menor tenga mayores deseos de levantarse y deambular por el aula tocando material que sea “mas interesante”
  4. La comorbilidad con otros diagnósticos del neurodesarrollo: Algunos niños dentro del espectro autista pueden llegar a tener mas de una condición de base y esto supone un reto mayor para ellos al momento de sentarse a prestar atención, pues al tener dos condiciones las necesidades de adecuaciones académicas pueden ser mayores.

Y estos menores no se encuentran exentos de las variables que también afectan a los chicos típicos al momento de permanecer sentados en un aula, como lo son:

  1. El uso de pantallas por periodos prolongados: Cuando un menor utiliza las pantallas por periodos mayores a dos horas de manera diaria, comienzan a presentarse alteraciones a nivel neurológico y emocional que impiden que los lapsos de concentración y atención normal se presenten. Es importante considerar este aspecto para poder pedir que se realicen las adecuaciones en casa.
  2. La falta de autonomía: Las actividades de autocuidado contribuyen a que los menores tengan una mayor percepción de su entorno y facilitan que se integre en el mismo. Si un menor suele tener dependencia de los adultos que están a su alrededor le será complicado poder percatarse de las exigencias que requiere la actividad que presenta la profesora dentro del aula.
  3. La ausencia de reforzamientos positivos ante las conductas apropiadas: Todos los menores en edad preescolar demandan atención constante de parte de las personas que están a su alrededor, buscan ellos ser el centro de las miradas y de la conversación, y hacen lo que sea para poder obtener esta atención. En muchas ocasiones las actitudes positivas pasan desapercibidas por los docentes (que suelen enfocar su atención en los alumnos mas terribles del salón) esto puede llevar a un menor a levantarse con mas frecuencia de su espacio, solo para lograr obtener algún tipo de interacción con la profesora.

¿Cuál debería ser mi verdadero propósito?

Una vez que tengo claro que mi alumno no necesariamente se levanta de su silla o espacio designado “porque quiere” me puedo centrar en un propósito que me permita apoyarle de manera efectiva. Este debería ir enfocado en la adquisición de distintas habilidades, como lo son:

  1. Atención
  2. Concentración
  3. Participación Activa
  4. Sistemas de comunicación


Es importante tener siempre en cuenta que al momento de fijar objetivos estos deben ser redactados siempre en positivo y exigir del menor una acción. No es lo mismo decir “el menor no se moverá de su silla” a decir “El menor observará el material mientras la maestra brinda la clase” o “El menor será capaz de responder a las preguntas que realiza la maestra mientras se le brinda una ayuda visual” El brindar objetivos en positivo permite que el menor sepa cuales son las acciones que tiene que realizar y así poder reforzar estas conductas de manera positiva.

En resumen: Nuestros objetivos no deben ir enfocados a que “se quede quieto” si no “lograr que aprenda y adquiera habilidades”

Alumno autista ponga atención - Clínica META - lic. Marií Jose Avila

¿Cómo logro entonces que aprenda y permanezca sentado?

Es importante que para apoyar a un menor con autismo realicemos ciertas adecuaciones que le permitan a comprender lo que requiere la actividad. Estas adecuaciones se pueden ir realizando con el apoyo de las siguientes ayudas:

  • Ayuda visual: Al impartir los temas podemos hacer uso de ciertas cartillas con imágenes sencillas y concretas que permitan que el menor enfoque su mirada en la profesora y así reducir la oportunidad que se distraiga observando otro material. (Por ejemplo: Al hablar de playa utilizamos cartillas con imágenes de trajes de baño, palmeras, cocos, para que cada vez que un alumno o que la profesora los mencione el menor tenga una noción de lo que se esta hablando) Así mismo se pueden utilizar señales o cronómetros que le indiquen cuando es momento de trabajar y cuando es momento de descansar. (Por ejemplo: Al comenzar la maestra a brindar la clase puede colocar un rotulo rojo en la pared que dice “Alto” y al terminar de brindar la clase uno verde que diga “Jugar”)
  • Ayuda auditiva: El uso de ciertos sonidos específicos pueden contribuir a que el menor identifique cuales son las conductas que se esperan de él en esos momentos. (Por ejemplo: Al comenzar la clase la maestra pone una canción de “Vamos a aprender” y el menor se dirige a su asiento pues sabe que toca la clase, y una vez que termina la clase toca una campana para que el menor sepa que es su rato de descanso)
  • Ayuda posicional: El colocar al menor en lugares estratégicos que limiten su movilidad facilitara que podamos enseñarle a permanecer sentado y reducir los distractores que le llevarían a levantarse y manipular otro tipo de material. (Por ejemplo: La escuela invierte en sillas sensoriales o coloca al menor en el frente y al centro donde sus compañeritos le bloquean el acceso a la salida)

Así mismo se pueden realizar adecuaciones en cuanto a la estructura de:

  • Tiempos de descanso y tiempos de trabajo: Para entrenar a un menor en habilidades es necesario practicarlo por periodos cortos al iniciar, para luego proceder a aumentarlos gradualmente. El tener tiempos de descanso y de trabajo definidos pueden contribuir a que el menor vaya comprendiendo las exigencias que tiene que ir cumpliendo. Es importante así mismo, aclarar que los tiempos de descanso no necesariamente implican ir al patio o dejarle jugar, puede ser el ver un video musical relacionado a la materia que le sirva para relajarse. (Por ejemplo: La maestra coloca un cronometro y brinda tres minutos de platica sobre la letra L, una vez que suena su alarma procede a colocar un video musical sobre la letra L para permitirle al menor que se relaje)
  • Espacios y actividades preestablecidas para los descansos: Como mencionamos anteriormente, un espacio de descanso no implica un tiempo vacío o sin actividades. Es importante que la maestra tenga control sobre las actividades que se realizan para poder asegurarse que los tiempos de descanso no sea tiempos muertos o tiempos donde el menor distrae al resto de sus compañeros. Estas actividades deben ser determinadas de acuerdo a los intereses del menor y el mismo puede encargarse de dejar y cuidar su material de descanso. (Por ejemplo: La maestra brinda un descanso de dos minutos al menor donde le deja manipular plastilina y cuando termina su tiempo de descanso le solicita que por favor retire el material y continue con las actividades que tiene que realizar)
  • Lograr que participe: Es importante que un menor sienta que es parte de las actividades de la clase pues así percibe el interés de la profesora en él, lo que a su vez aumenta el interés del menor en la materia que se esta impartiendo, para que el menor pueda participar es necesario que la maestra considere cual es su nivel de lenguaje y como puede hacer uso de este para diseñarle actividades de participación. (Por ejemplo: Juan es un menor no verbal, que únicamente es capaz de señalar elementos, por lo que la maestra al impartir la clase de ingles le solicita que pase adelante en la pizarra y que identifique la letra I que esta pegada en la pared junto con otras letras)
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