La Maestra Sombra ¿Es realmente necesaria?

Maestra Sombra - Clínica META

Uno de los retos más grandes cuando se tiene un hijo con una condición o diagnóstico de base es la escolarización, no solo por las dificultades que son propias del adquirir conocimientos académicos, si no también por las dificultades estructurales y políticas que poseen la mayoría de los centros a los que acuden los padres cuando buscan obtener una educación de calidad. 

Las barreras o limitantes que se encuentran varían en rango y en muchas ocasiones los padres se ven en la penosa situación de tener que retirar al menor de un centro porque las maestras o los directores aseguran que “es mejor que esté en una escuela pequeña” o que “lo ideal es que se consigan a alguien especializado en el tema para poder apoyarle porque nosotros no lo estamos” y si los padres insisten en la idea que el menor permanezca en el centro aparece la imposición de la famosa “maestra sombra” 

En el blog de hoy nos queremos detener a explicar la verdadera figura de la maestra sombra y responder la pregunta de si es realmente funcional que un menor la posea. Les adelantamos desde ya que este blog será un poco largo pues es un tema complejo y debemos desgranarlo parte por parte para poder realmente brindar una conclusión satisfactoria a la pregunta.

¿Qué es la maestra sombra?

Actualmente se ha tergiversado el uso de la maestra sombra en las instituciones académicas y se visualiza como una “niñera” o una “asistente personalizada” para el menor. Sus labores suelen ir enfocadas a tareas poco útiles como que “el menor pueda estar sentado” “que tenga quien le apoye en las crisis” o que “pueda apoyarle a terminar los trabajos porque la maestra tiene otros chicos de los que hacerse cargo” Te puedes estar preguntando ¿pero porque afirma que estas tareas no son útiles? Sencillo, porque estas no llegan a la causa, sino que únicamente se enfocan en mantener el “status quo” y evitan que el menor realmente desarrolle su potencial. El estar sentado no es sinónimo de estar aprendiendo, el calmar la crisis no implica que realmente se le está entendiendo y brindando recursos para apoyarle y evitarlas en el futuro, y el que alguien más sea quien proporcione las ayudas facilita que la profesora se desentienda del menor y que no llegue a introyectarla como figura de autoridad. Estas funciones no se centran en apoyar al menor o en hacer las adecuaciones necesarias para que pueda ser parte del centro, se enfocan en hacer que el menor sea “más normal” dentro del aula y que este se acople al molde que esta presente en la institución. 

¿Y entonces qué es? La maestra sombra debe ser una persona que proporcione los apoyos necesarios a la maestra para que ella pueda instaurarse como figura de autoridad y al alumno para asegurarse que cumpla con aquellos hitos o metas que debe de alcanzar durante su estancia en el centro. ¿Por qué afirmamos que el apoyo es tanto para la maestra como para el menor? Te lo explico con un ejemplo: Si la maestra titular brinda la instrucción de “Chicos saquen el material de lectura” y sabemos que en el aula Juan tiene dificultad para alistarlo, la maestra sombra deberá adelantarse a esta orden y tener el material listo para que cuando ella brinde la instrucción Juan ya tenga cerca de su lugar los insumos necesarios para la actividad y así pueda hacer la transición sin dificultad. Estas es una ayuda que permite que la encarga de dicha instrucción siga siendo la maestra titular, por lo que podemos considerarla una ayuda tanto para la maestra como para el menor. Diferente sería si nos enfocamos solo en el alumno, porque en ese caso la maestra sombra esperaría a que se brinde la instrucción para ir por el material y dárselo después de que la maestra titular brinde la orden, lo que a la vez perjudica la autonomía y la integración del menor. 

La maestra sombra y la maestra titular deben ser un equipo altamente sincronizado, con un canal de comunicación abierto que permita que el apoyo sea tan perfecto que parezca que apoya a todos los alumnos, no solo al menor que tiene una condición de base. 

La percepción de la maestra sombra con este modelo se centra en un enfoque piramidal, donde se ubican cuales son las necesidades del alumno para darle esos apoyos en los momentos precisos, cultivando sus habilidades sin sofocarlo con ayudas innecesarias a lo largo de todo el día.

¿Quién determina los objetivos de la maestra sombra?

Si los objetivos tradicionales no son útiles ¿En qué objetivos debemos enfocarnos con la maestra sombra? ¡En autonomía! Si un menor es autónomo puede llegar a integrarse más rápido, a adquirir los conocimientos necesarios y autorregularse para poder manejar sus crisis. La autonomía implica que el menor pueda identificar por su cuenta cuando es momento de trabajar, los insumos que necesita para hacer transición de una actividad a otra, y pedir por su cuenta los descansos necesarios cuando siente que ya no puede más y percibe que se avecina una crisis. 

Estos objetivos de autonomía se suelen fijar en equipo: los educadores, los terapeutas y los padres. Es ideal que se realice una labor interdisciplinaria cuando se busca determinar un buen objetivo para el menor pues es necesario tener criterios definidos para saber cuándo el menor ha logrado alcanzar el objetivo en cuestión y las adecuaciones o apoyos curriculares que brindará la institución para apoyar al menor en la adquisición de esa habilidad. 

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¿Puede la maestra sombra hacer su labor sin las adecuaciones curriculares pertinentes?

Para responder esa pregunta consideremos el proceso de un menor aprendiendo a andar en bicicleta. Al inicio un niño debe aprender a pedalear antes de sostener el equilibrio por su cuenta y es por eso que se tienen los triciclos o las ruedas entrenadoras, una vez que el menor domina este proceso pasa a usar una bicicleta como tal. Las adecuaciones curriculares serian el triciclo en este ejemplo. Son necesarias para que el menor pueda adquirir el equilibrio para manejarse dentro del centro académico. 

Estas adecuaciones pueden variar en intensidad o intrusión. Algunas adecuaciones pueden ser tan sencillas como proporcionarle un espacio para sentarse cerca de la profesora o tan complejas como conseguir un asiento especialmente diseñado para sus necesidades. 

Pero podrías pensar que un menor puede llegar a aprender a andar en bicicleta sin necesidad de las rueditas o el triciclo y ¡es cierto! pero el proceso es más costoso y traumático para el menor lo que lo puede llevar a rechazar la actividad. Lo mismo sucedería en el entorno académico, el menor puede llegar a rechazar a sus profesores, el aula de clase o presentar dificultades conductuales que a la larga hacen el proceso más costoso.

¿Cómo sé si un menor requiere de una maestra sombra?

En muchas instituciones se maneja la creencia que la capacidad de lenguaje determina la correlación directa de la necesidad de una maestra sombra. Se suele considerar que entre menores las habilidades de comunicación mayores son las necesidades de una maestra sombra, sin embargo, este pensamiento es erróneo. 

Existen muchas cosas que se deben de evaluar además del lenguaje, pues hay menores que son perfectamente capaces de integrarse, aunque no puedan hablar (siempre y cuando se realicen las adecuaciones necesarias) Estos componentes son: capacidad de comprender conceptos, facilidad del menor de imitar a sus compañeros, capacidad para seguir secuencias de mayor complejidad y habilidades viso perceptuales. Si un menor posee estas capacidades será perfectamente capaz de integrarse en el aula sin la necesidad de una maestra sombra. 

Además, ES NECESARIO que la institución agote todas las instancias antes de recomendar una maestra sombra, pues esta figura siempre puede llegar a causar disrupciones y separación del menor con sus compañeros. 

La institución ha de observar primero: 

  • Si el menor tiene dificultad en todas las clases o exhibe mayores dificultades en un área que en otra 
  • Si el menor exhibe algunos comportamientos apropiados que puedan servir de apoyo para manejarse en los momentos de limitación o crisis. 
  • Si responde de manera apropiada a pequeños cambios que se puedan realizar dentro del aula de clase. 
  • El apoyo que puedan proporcionar los compañeros del aula de clase. 

Es decir, la escuela debe ser capaz de mostrar que ha probado una variedad de adecuaciones curriculares por un tiempo y que estas no han dado resultado, pues si lo único que necesita el menor es que se le apoye en particular en una instancia, no debería de recurrirse a la maestra sombra. (Pues en realidad las escuelas por ley deberían tener un departamento de inclusión que asegure la calidad de la educación que se debe brindar al menor) 

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¿Cómo afecta la figura de una maestra sombra mal manejada?

El sinónimo perfecto de una maestra sombra mal manejada es el de una niñera y esto en lugar de ayudar al menor a adquirir las habilidades necesarias para salir adelante pueden llevarlo a la dependencia de una persona externa para realizar sus actividades. Esta dependencia a su vez puede generar en el menor los siguientes problemas: 

  • Baja tolerancia a la frustración 
  • Dificultades en el apego 
  • Baja autoestima 
  • Capacidades disminuidas para encontrar o buscar solución a problemas cotidianos. 

Es por ello que es necesario que las escuelas y los padres de familia sepan cual es la verdadera función de la maestra sombra. 

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¿Cuánto tiempo debe estar la maestra sombra en la institución?

Una maestra sombra si puede llegar a ser una figura necesaria y beneficiosa, sin embargo, esta figura es idealmente una figura temporal presente solo mientras el menor obtiene las habilidades para insertarse de manera adecuada en la institución. (Puede que exista casos donde se necesite un apoyo permanente, pero deben ser una minoría) Para asegurarse que esta figura realmente sea temporal todos los involucrados deben tener claridad en: 

  • Cuales son los objetivos de la maestra sombra 
  • Los criterios para considerar la adquisición de dichos objetivos 
  • Las responsabilidades de cada una de las partes
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