La respuesta corta es ¡No! ¡No se puede! La respuesta larga (que les brindaremos a continuación) implica el porqué y que debemos buscar para cada niño pues no hay un solo profesional o un solo camino cuando se trata de ayudar a un chiquito.
¿Por qué no puede un solo profesional dármelo todo?
Es importante recordar que nosotros los seres humanos somos criaturas complejas y que tenemos varias áreas y todas estas se interconectan, por lo tanto, cuando se trabaja una, se tiene que trabajar las otras. No podemos pretender trabajar la conducta sin trabajar el lenguaje, así mismo no podemos pretender trabajar el lenguaje sin tener en cuenta el desarrollo físico. Para entenderlo nos serviría compararlo con un proceso quirúrgico: Cuando se va a operar a una persona no está únicamente el especialista en el área, existen otros profesionales que también forman parte del equipo (el anestesiólogo, las enfermeras, el asistente, etc.) Cada uno de ellos juega un papel crucial en el equipo y si uno de ellos no se encuentra presente ¡no se inicia la operación! Cada uno conoce sus límites y además comunica las necesidades que no puede cubrir con los otros miembros del equipo.
Un proceso terapéutico para tu chiquito es similar, requiere de un equipo donde la comunicación sea fluida y ninguno intente cubrir áreas que no le corresponden.
¿Quiénes forman parte del equipo?
Generalmente un menor con autismo necesita:
- Un especialista en el área neurosensorial
- Un terapeuta conductual
- Un nutricionista
- Un patólogo o terapeuta de lenguaje

¿Por qué tantos profesionales?
Pues debido a la variedad de sus necesidades. Si recordamos los criterios diagnósticos sabemos que existen: 1. Limitaciones en el lenguaje que afectan en su conducta, 2. Patrones restrictivos y repetitivos que en ocasiones limitan su dieta o pueden llegar a reflejarse en patrones sensoriales (hiposensibilidad o hipersensibilidad) y 3. Muchas de estas limitaciones causan deterioro o le limitan a integrarse en su entorno.
La función de cada uno de los especialistas es vital porque apoyan al niño y le permiten desarrollar herramientas o habilidades que son cruciales para las otras áreas. Veámoslo en detalle: El especialista neurosensorial ayuda al menor con su tolerancia a texturas, olores, colores lo que ayuda en su manejo de ansiedad (pues suele reducir el rechinar de dientes, tener movimientos estereotipados, mantener las manos apretadas, etc.) El terapeuta conductual ayuda al menor a desarrollar habilidades asertivas que le permitirán integrarse al entorno, comunicar sus necesidades y entablar relaciones interpersonales óptimas y duraderas (pues con la ausencia de lenguaje la asertividad social suele verse afectada) El nutricionista se asegura que a pesar de la selectividad alimenticia el menor esté recibiendo todos los nutrientes que necesita y el terapeuta o patólogo de lenguaje se asegura que la parte física del menor (especialmente aquella relacionada con su musculatura bucal) se desarrolle para que el lenguaje se acreciente de una manera fonológicamente adecuada.

¿Puede una sola persona o un solo centro ofrecerme todos estos servicios?
¿Una sola persona? No. Es imposible que una sola persona posea todas las certificaciones necesarias para trabajar todas las áreas y si un especialista afirma poder tratarlo todo o se niega a trabajar en equipo puede ser una señal de alarma (puede ser un profesional al que le falte tener una buena ética profesional.) ¿Un solo centro? Si. Siempre y cuando este trabaje con los distintos profesionales que estén certificados para brindar los servicios que afirma dar.
¿Y si no está todo en un solo centro?
¡No hay problema! Puedes tener a tu chiquito con varios profesionales siempre y cuando la comunicación entre los miembros sea óptima. Así mismo, es muy importante que los terapeutas no denigren el trabajo que hace el otro o que alguno de ellos trate de abarcar esa área pues esto puede afectar el desarrollo del menor (pues genera más confusión que beneficios al menor)
¿Cómo puedo saber si las personas están capacitadas?
Como padres puede ser difícil saber si los profesionales que me atienden están realmente capacitados para atender a mi hijo, sin embargo, hay una serie de preguntas que se pueden hacer al profesional para tener una idea de si esta persona tiene los conocimientos necesarios para orientarme. Estas son:
- ¿Qué metodología maneja el centro?: Es importante que un centro se guíe bajo una modalidad pues estas están estructuradas para dar resultados. Así mismo, saber el nombre de esta metodología o modalidad te ayudará a investigar y decidir si es un enfoque que te interesa seguir para tu hijo. Si un profesional te dice: “No aquí hacemos de todo un poco” No es buena señal, pues como dice el refrán: “El que mucho abarca, poco aprieta”
- ¿La persona está certificada en el método que dice tener?: No es lo mismo recibir un curso a estar certificado para brindar un servicio específico. Es importante que los profesionales que atienden al menor no solo tengan el conocimiento de unas cuantas horas de un curso o un diplomado, si no que realmente manejan la teoría. (Ojo, con esto aclaramos que no tiene nada de malo que una persona que reciba un curso practique en su consultorio lo que ha aprendido, sin embargo, es una falta de ética profesional que un profesional afirme ser un terapeuta experto en un tema si solo ha obtenido un conocimiento básico)
- ¿Qué opina el profesional de otras metodologías?: Si el experto denigra el trabajo de otros enfoques, no es buena señal. Un buen profesional será prudente para hablar del trabajo de otros y no hablará mal de otros enfoques, sin embargo, puede exponer los puntos en lo que está en contra basándose en evidencia no en únicamente en experiencia.
- ¿El profesional está dispuesto a trabajar en equipo?: Si tu ya tienes un equipo de trabajo con tu chiquito y te sientes cómodo con él, sería bueno que este nuevo profesional se integre a él. No es bueno que un equipo te pida que te apartes o que descartes a los profesionales que te han ido apoyando y con los que te sientes cómodo. (Sobre todo si has visto avances con tu chiquito) Un buen profesional te invita a que tú mismo formes tu juicio y decidas con quienes quieres continuar o terminar procesos.